El pasado domingo retransmitieron en La 2 de TVE un reportaje que me impactó acerca de las nuevas líneas empresariales y laborales en España.
Entrevistaron a empresarios que habían deslocalizado su negocio a países con mano de obra mucho más económica.
Había empresas que se quedaban en España pero compraban toda la mercancía a China, Bangladesh, Camboya, Myanmar ( antigua Vietnam )...
Hubo un crudísimo relato de un sindicalista de Camboya a cuyos colegas habían asesinado por denunciar los abusos laborales, ejemplificados en una muchacha que ganaba 50 Euros al mes trabajando 30 días unas 16 horas y cobrando a partir del quinto mes por si se le ocurría largarse sin avisar.
Lo más solidario fue el caso de la fábrica de Alcalá de Henares de Bosch, cuyo inminente cierre provocó que en Alemania, los gerentes obligasen a los currantes a fabricar el producto que se creaba en España.
Los alemanes se negaron, salvaguardando la integridad del puesto español y no sólo eso, se reunieron en Alemania, consiguiendo después de arduas negociaciones prejubilar a una parte y enviar al resto a una fábrica de Aranjuez para otras ocupaciones, pero manteniendo las categorías.

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